Las distorsiones cognitivas pueden llevarme a ser una persona violenta

¿Las distorsiones cognitivas pueden llevarme a ser una persona violenta?

¿Alguna vez te has preguntado cómo tus pensamientos influyen en lo que haces, especialmente cuando te sientes enojado o frustrado? Nuestra mente es poderosa, y a veces, las interpretaciones que hacemos de lo que nos rodea pueden no ser del todo precisas. A estas “trampas” mentales las llamamos distorsiones cognitivas. En este artículo, vamos a explorar cómo estos patrones de pensamiento pueden estar relacionados con comportamientos agresivos o problemáticos, sobre todo en jóvenes como tú.

¿Qué son las Distorsiones Cognitivas?

Imagina que estás en una situación y la interpretas de una manera que no es del todo real o completa Por ejemplo, si alguien te mira de forma ambigua y automáticamente piensas que te está juzgando o amenazando, eso es una interpretación sesgada. Estas interpretaciones erróneas pueden hacer que veas el mundo social de forma negativa y facilitan los conflictos. Según Beck (2003), cuando percibimos que nuestros derechos no son valorados o que somos amenazados, tendemos a sentir malestar. Es como si nuestra mente creará una “versión propia” de la realidad Dos Tipos de Distorsiones Clave:

No todas las distorsiones son iguales. Los expertos han identificado dos tipos principales que nos ayudan a entender su impacto en el comportamiento:

  1. Distorsiones Cognitivas Auto-Servicientes (o “Echando Balones Fuera”) Estas son las distorsiones más estudiadas en relación con la agresión y el comportamiento antisocial. ¿Su objetivo? Ayudarte a no sentirte culpable o a mantener una buena imagen de ti mismo incluso después de haber actuado de forma transgresora.

Algunos ejemplos de distorsiones auto-servicientes incluyen:

  • Egocentrismo: Pensar que todo gira en torno a ti o que tus derechos son lo único que importa.
  • Culpar a otros: Atribuir la responsabilidad de tus acciones a los demás.
  • Asumir lo peor: Imaginar que las intenciones de los demás son siempre negativas.
  • Minimizar/Justificar: Restarle importancia a las consecuencias de tus actos o encontrar excusas para ellos.

 

¿Cómo se relacionan con la agresión? Muchos estudios demuestran que estas distorsiones están fuertemente vinculadas al comportamiento antisocial y delictivo. No solo aumentan el riesgo de involucrarse en conductas agresivas, sino que también las mantienen a lo largo del tiempo. Por ejemplo, el egocentrismo es un predictor significativo de la agresión proactiva (la que se usa para conseguir un objetivo, no en respuesta a una provocación). Mientras que culpar a los demás predice la agresión reactiva (la que ocurre en respuesta a una provocación percibida).

 

Investigaciones han encontrado que:

  • Una alta prevalencia de distorsiones auto-servicientes se relaciona con la conducta agresiva y antisocial, siendo un factor predictivo muy significativo.
  • Los adolescentes delincuentes suelen presentar niveles más altos de estas distorsiones que los no delincuentes.
  • En general, los varones tienden a usar más estas distorsiones que las mujeres, y esto se ha relacionado con mayores índices de agresión y delincuencia en ellos.

Beerthuizen y Brugman (2012): Investigaron la relación entre las distorsiones cognitivas auto-sirvientes y el comportamiento externalizante (agresivo y antisocial) en 542 adolescentes de 11 a 18 años. Encontraron que no solo una alta prevalencia de estas distorsiones se relacionaba con la conducta agresiva y antisocial, sino que también constituyen un factor predictivo altamente significativo en este tipo de problemas de comportamiento.

Wallinius, Johansson, Lardén y Dernevik (2011): Desarrollaron un estudio para analizar las propiedades psicométricas del Cuestionario HIT (instrumento para medir distorsiones auto-sirvientes) en delincuentes y no delincuentes. Los delincuentes, tanto adultos como adolescentes, presentaron niveles elevados de distorsiones cognitivas auto-sirvientes en comparación con los no delincuentes. Los adolescentes mostraron puntuaciones más elevadas que los adultos.

  1. Distorsiones Cognitivas Auto-Humillantes (o “Dándole Vueltas Negativas”) Estas distorsiones, a diferencia de las anteriores, suelen tener un impacto negativo en tu identidad y autoestima. Se relacionan más con problemas “internalizantes” como la ansiedad y la depresión.

Ejemplos comunes incluyen:

  • Abstracción selectiva: Enfocarse solo en los aspectos negativos de una situación, ignorando lo positivo.
  • Generalización: Sacar conclusiones generales y catastróficas a partir de un solo evento negativo (“Todo siempre me sale mal”).
  • Catastrofismo: Exagerar la magnitud de los problemas o esperar siempre lo peor.
  • Personalización: Creer que todo lo malo que sucede es tu culpa o va dirigido a ti.

¿Cómo se relacionan con la agresión? Aunque se asocian principalmente con la ansiedad y la depresión, algunos estudios sugieren que las distorsiones auto-humillantes también pueden estar relacionadas con el comportamiento antisocial, especialmente cuando hay otros factores presentes. Por ejemplo, se ha visto que niveles elevados de estas distorsiones se relacionan con la conducta agresiva en adolescentes, pero solo en aquellos con historial familiar de consumo de drogas. Parece que la relación puede estar “mediatizada” por otros comportamientos y factores como el uso de alcohol y drogas.

Una Forma Específica de Distorsión Dentro de las distorsiones, hay un patrón de pensamiento muy particular en la agresión: el sesgo de atribución hostil. Esto significa que una persona tiende a interpretar señales sociales ambiguas (como un empujón accidental o una mirada) como si fueran intencionalmente hostiles o amenazantes. Esta forma de procesar la información puede dificultar el aprendizaje de comportamientos más cooperativos y positivos.

 

¿Por qué es importante entender esto para ti?

Reconocer estas distorsiones en tu propio pensamiento o en el de alguien cercano es el primer paso para poder cambiar. Si constantemente interpretas situaciones de manera negativa o te justificas después de actuar de forma agresiva, entender que son patrones de pensamiento te da el poder de manejarlos.

No se trata de “culparte” por cómo piensas, sino de identificar cómo tu mente procesa la información para poder desarrollar estrategias más saludables. Al hacerlo, puedes mejorar tus relaciones, tu bienestar emocional y tu capacidad para manejar los conflictos de forma constructiva.

En “Respira”, estamos aquí para ayudarte a explorar estos patrones de pensamiento y desarrollar herramientas para una mente más equilibrada y un comportamiento más positivo. ¡No dudes en contactarnos!

Referencias Bibliográficas:

Peña Fernández, M. E., & Andreu Rodríguez, J. M. (2012). Distorsiones cognitivas: Una revisión sobre sus implicaciones en la conducta agresiva y antisocial. Psicopatología Clínica, Legal y Forense, 12, 85-99.

Beerthuizen, M. G., & Brugman, D. (2012). The impact of morality on externalizing behavior (Moral value evaluation: A neglected motivational concept in externalizing behaviour research).

Wallinius, M., Johansson, P., Lardén, M., & Dernevik, M. (2011). Self-serving cognitive distortions and antisocial behavior among adults and adolescents. Criminal Justice and Criminal, 38(3), 286-301

Beck, A. (2003). Prisioneros del odio. Las Bases de la Ira, la Hostilidad y la Violencia. Barcelona: Paidós

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